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a fondo

Victoria en medio del sopor

Fue el partido de los papeles cambiados. Ni el líder se comporto como tal ni seguramente el colista hiciera lo propio. Levante y Real Madrid han regalado un partido insoportable a los espectadores en el que el fútbol apenas apareció y en el que la mejor noticia para el líder fue, lógicamente, la victoria

Redacción -20:51:12 - 13/01/2008Despejada la incógnita de Casillas en la puerta del Real Madrid, Schuster alineó a su equipo habitual con Baptista y Gago en el centro del campo. Sin embargo, a pesar de contar con toda su artillería en la delantera -Raúl, Van Nistelrooy y Robinho-, las ocasiones apenas se sucedieron.

Demasiado parados sobre el césped, la primera mitad de los hombres de blanco no pasará a la historia. Por ello, el equipo de Di Biasi pudo controlar las pocas embestidas blancas e incluso tuvo sus ocasiones. Con todo, la primera mitad fue insufrible.

Charlas al descanso

En el descanso algo debieron mediar los entrenadores porque los dos equipos salieron un poco más enchufados. Los de Schuster porque no quieren alimentar las esperanzas de sus perseguidores y los levantinos porque fecha a fecha van viendo como se estrecha la soga.

Así llegó el susto de Baptista en la portería granota con un disparo que parecía gol pero que se perdió por el lateral de la red. A partir de ese disparo, Bernd Schuster tomo nota de la inoperancia ofensiva de su equipo y tiró, cómo no, de Guti. Al Levante, con aguantar, le bastaba.

Y así fueron pasando los minutos de un partido insulso que sólo se alteraba con las virguerías de Robinho, que mediada la segunda parte estrelló un balón en el palo derecho de la portería de Kujovic. Riga llevaba el peligro a las inmediaciones de Casillas que apareció hasta el penalti por manos de Serrano que desequilibró el encuentro.

Van Nistelrooy no perdonó y a partir de ese momento, si el partido estaba muerto, ya no habria quien lo reactivara. Tan sólo el propio holandés, con su segundo tanto tras disparo desde fuera del área, logró despertar al público.

El Real Madrid contemporizó, mantuvo la posesión y se dedicó a seguir aburriendo, esta vez sí, con los tres puntos en la buchaca y la mente puesta en la vuelta de la Copa.

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