
Van Nistelrooy casi nunca falla a su cita con el gol y de la mano de su facilidad para ver puerta, el Real Madrid soluciona los partidos complicados como el de esta noche ante Osasuna. Su tempranero gol, sumado al de Sneijder, le permitirán llegar al Camp Nou con el colchón de puntos intacto.
Redacción -22:58:50 - 16/12/2007
Osasuna no se presentó en el 60 cumpleaños del Santiago Bernabéu como una comparsa y buena prueba de ello la da el hecho de que el conjunto de
Schuster tuviera que sudar tinta china para doblegar a los rojillos.
Si no llega a ser por la facilidad goleadora de Van Nistelrooy que cabeceó con fortuna un saque de falta perfecto de Sneijder y allanó el camino de los
de Schuster al poco de arrancar la contienda, la fiesta del coliseo blanco bien podría haber terminado en disgusto.
Ya con el resultado a favor, el Osasuna tuvo que remar demasiado a contracorriente. Bien plantado sobre el césped madridista, su correcto
planteamiento no fue suficiente para derribar una defensa bien comandada esta noche por Pepe.
Con Robinho haciendo diabluras e impidiendo el sopor generalizado, la reaparición goleadora de Sneijder, después de un sinfín de jornadas sin noticias
del ex del Ajax, liquidó un encuentro que desde muy temprano se convirtió en un trámite y que por momentos parecía jugarse con la mente en
Barcelona. Con el dos a cero final, todo el mundo empezó a pensar en cuerpo y alma en el gran clásico del fútbol español. Todos, menos el Osasuna,
claro.
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