
Mayte Martínez, resignada a ser secundaria en una final de 800 en la que Mutola puede ceder el testigo a Jepkosgei.
Vocento VMT -17:34:54 - 27/08/2007
María Mutola es una leyenda del atletismo. Poca gente cuenta con un currículo tan vasto como el suyo. En Osaka va a completar su noveno Mundial. 17 años cabalgando por la historia de esta competición. La mozambiqueña buscará su cuarta medalla de oro en la final de este martes. Será difícil. La favorita es una keniana de 23 años que viene reclamando su sitio. Janeth Jepkosgei asombró en las semifinales. Su marca, 1:56.17, con un tiempo de paso por los 400 de 56.54, asusta. En la final, dos días después, intentará repetir o mejorar su registro, el mejor del año. Mejorarlo le permitiría bajar de 1.56. La última atleta que superó esa barrera fue María Mutola. Y de eso hace ya seis años.
Mayte Martínez, corajuda mediofondista española, ve esos tiempos y agacha la cabeza. "Con esos ritmos yo no puedo luchar por las medallas", dijo nada más terminar las semifinales. La vallisoletana está resignada a interpretar un papel secundario. Pero, con ella en la pista, siempre hay alguna opción. Por remota que sea. Las finalistas afrontan la tercera carrera en seis días y ahí muchas alcanzan sus umbrales. La resistencia será vital y esto es algo que ella y su entrenador, a la vez que marido, Juan Carlos Granado, han trabajado esta temporada. Mayte, cuya plusmarca personal es de 1:58.29, ha corrido más carreras de 1.500 metros que nunca. Eso se nota en los metros finales -en las dos carreras previas ha tenido un buen final- y debe premiarle también en la tercera entrega de los 800.
La duda, entonces, es saber cuántas atletas son capaces de seguir el ritmo de Jepkosgei. La keniana vive en Kaprisang. Su casa se encuentra en medio de dos referentes de los 800: Wilson Kipketer, plusmarquista mundial bajo bandera danesa, y Wilfred Bungei, campeón del mundo "indoor". Aunque el atleta que cambió su vida fue Paul Ereng. "Es más que un mentor para mí", asegura. El campeón olímpico en Seúl"88 le dio la oportunidad de formarse como atleta, en 2001, con una beca para el reputado centro de entrenamiento de Eldoret. Un año después ya era campeona del mundo júnior. La gratitud de la mediofondista es eterna. "Crecí admirándole y he prometido emularle".
La duda, entonces, es saber cuántas atletas son capaces de seguir el ritmo de Jepkosgei. La keniana vive en Kaprisang. Su casa se encuentra en medio de dos referentes de los 800: Wilson Kipketer, plusmarquista mundial bajo bandera danesa, y Wilfred Bungei, campeón del mundo "indoor". Aunque el atleta que cambió su vida fue Paul Ereng. "Es más que un mentor para mí", asegura. El campeón olímpico en Seúl"88 le dio la oportunidad de formarse como atleta, en 2001, con una beca para el reputado centro de entrenamiento de Eldoret. Un año después ya era campeona del mundo júnior. La gratitud de la mediofondista es eterna. "Crecí admirándole y he prometido emularle".
La ambición de Jepkosgei no alcanza sólo hasta Osaka. "Mi límite es el cielo", asegura. Y con esa confianza no extraña que quiera el récord de África.
Esta plusmarca corresponde a María Mutola, quien intentará posponer el relevo generacional. A sus 34 años, cumplirá 35 en octubre, buscará su cuarto título mundial -también tiene un oro olímpico y seis en Mundiales bajo techo- en una competición que conoció en 1991, en Tokio, donde finalizó cuarta con el récord del mundo júnior (1:57.63). En la siguiente edición, en Stuttgart’93, ya fue campeona. La peor fue la que vino después, en Gotemburgo’95, donde fue descalificada en semifinales, un triste final a una estupenda racha de 42 victorias ininterrumpidas desde 1992. Después llegaron el bronce de Atenas"97, los tres oros seguidos en Sevilla, Edmonton y París, y el cuarto puesto de Helsinki. Excepcional.
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