
Marc Gasol asume los galones en el Akasvayu y se destaca como el mejor jugador en la estadística de la ACB tras el paso de gigante dado desde que engrosa la nómina de la selección española.
Vocento VMT -15:07:58 - 07/12/2007
Hablar de Marc Gasol en Girona es hacerlo de "la tanketa". Es su nombre de guerra. Buena elección para el jugador más en forma de la ACB, para quien lidera el ránking de regularidad, de anotación y hasta el de dobles-figuras. Dichas matrículas de honor enardecen un expediente envidiable, que incluye además su calidad como tercer jugador con más minutos en sus piernas, el quinto reboteador de la liga española y el octavo que más tiempo permanece colgado del aro rival. También es el miembro la saga santboiana más popular el segundo jugador que más faltas recibe y el cuarto en efectividad en canastas de dos puntos, nómina que encabeza Marko Banic, como Javi Salgado hace lo propio con la reservada a la línea mágica.
Es el estandarte que ha hallado Pedro Martínez a su llegada a Girona en sustitución del gran Pesic. Un Marc Gasol con el factor de crecimiento desproporcionadamente activo. Hay quien lo explica con su paso por la selección española absoluta con la que se proclamó campeón del mundo y subcampeón de Europa. Una internacionalidad que llegó por la lesión de Fran Vázquez y por lo que muchos vieron como la "larga sombra" de su hermano Pau. Su actuación en la final de Saitama partiéndose la cara con el hoy madridista Papadopoulos cerró el debate.
A ritmo de récord, Marc Gasol se ha rehecho de la decepción que le supuso un puesto tan retrasado como el 48 en la segunda ronda del pasado "draft" de la NBA, una ubicación que hizo inviable que cristalizara la opción de compra que recayó en los Lakers. Decidido a hacerse importante desde Girona, convirtió Fontajau en su particular Cabo Cañaveral. Sus diez primeras jornadas no pueden ser más impactantes. Ha mejorado la mejor valoración que ostentaba en las diez jornadas iniciales Alberto Herreros y ya ha igualado el registro de mayor número total de nominaciones como MVP semanal que poseía Felipe Reyes.
Pasado en Memphis
Criado en la cantera culé, emigró a Estados Unidos cuando su hermano Pau fichó por los Grizzlies. Marc cursó sus estudios y jugó en el Lausanne High School de Memphis antes de retornar a España y enrolarse de nuevo en un Barça que no tuvo paciencia para esperar su eclosión. Al menos careció de ella Dusko Ivanovic, su último entrenador en el Palau.
El barcelonés reconocía la pasada semana, con su cuarto título MVP en diez jornadas, que vive en una nube de felicidad e inspiración. «Esto no acaba aquí. Ahora mismo me siento con mucha confianza. El equipo confía en mí y eso te da fuerza. Además el equipo rival está pendiente de tu juego y eso hace que cuando el equipo gane te sientas mucho más partícipe. Espero que sea la temporada del Akasvayu Girona. Hemos cambiado un poco la filosofía, pero seguimos siendo un conjunto ambicioso y ganador. Los jugadores españoles debemos empujar a todo el equipo y marcar una línea de trabajo. Yo siempre he tenido buena mano desde el exterior y he ido mejorando el tiro de tres puntos. Es importante mejorar el repertorio de tu juego para crecer con el equipo».
El domingo le esperan Weis, Rancik y compañía. El aliciente para ellos será doble: frenar al mejor jugador de la ACB y alimentar la leyenda del indomable Iurbentia.
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