
Ricky Rubio destacó desde muy niño con un balón en las manos. No en vano su padre es entrenador de este deporte y siempre le ha mantenido vinculado al Joventut de Badalona.
VMT -11:35:15 - 23/10/2007
Desde siempre los aficionados al baloncesto sueñan con una quimera: encontrar un jugador que reúna el talento de los balcánicos y las cualidades físicas de los afroamericanos. La mezcla de Magic Johnson con Dejan Bodiroga. Casi nada. En El Masnou (Barcelona) vieron nacer hace 17 años al ejemplar que más se parece al deseado. No está claro si fue por mutación genética o por generación espontánea, pero siguiendo los pasos de su hermano Marc, también internacional español. Ricard Rubio destacó desde muy niño con un balón en las manos. No en vano su padre es entrenador de este deporte y siempre le ha mantenido vinculado al Joventut de Badalona.
Debutar en la ACB a los 14
Entre sus cualidades innatas, su desparpajo y las condiciones físicas que le asemejan a un genio como fue Mirza Delibasic, era lógico que llamase pronto la atención. Hizo historia al debutar en la ACB en octubre de 2005 todavía con 14 años, lo que marcó un nuevo registro de precocidad. Y saltó a los titulares al verano siguiente, cuando llevó a la selección cadete al título europeo sin exageración alguna en la frase: en la semifinal ante Yugoslavia logró un cuádruple-doble (19 puntos, 10 rebotes, 13 asistencias y 11 recuperaciones) y en la final ante Rusia uno triple de escándalo (51, 24, 12 y 7). Increíble.
La noticia traspasó fronteras y medio mundo se interesó por él. Hasta que la temporada pasada el otro medio también cayó en la cuenta. Ocupó plaza profesional bajo el mando de Aíto García Reneses con unos resultados más que notables: fue el guía de los verdinegros, acabó como mejor recuperador en la ACB y la Euroliga y fue designado jugador revelación de la Liga.
Con su facilidad para dirigir, asistir y penetrar esta campaña se ha consolidado como el líder claro de los de Badalona, que mandan en la tabla de invictos. Aunque el tiro estático sigue siendo su punto a mejorar, su nombre ya está marcado en las agendas de las franquicias de la NBA e incluso la web "draftexpress.com" le da como número uno de la elección de 2009. Prueba de ello fue la inusual decisión que tuvieron que tomar en la Federación el pasado verano: pese a poder jugar en cualquiera de las selecciones (incluida la absoluta) decidieron que fuera a la junior para que se midiera con chicos "sólo" dos años mayores que él. Lamentablemente, se quedó sin el oro deseado por la jugarreta de los serbios.
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