
El conjunto moscovita logró su sexta Copa de Europa en Madrid tras destrozar al Maccabi de Tel Aviv (77-91) con un parcial de 0-14 en el último cuarto. Por otra parte, el CSKA decidió renovar a Ettore Messina.
VMT -08:14:26 - 05/05/2008
El CSKA de Moscú logró su sexta Copa de Europa en Madrid al vencer al Maccabi de Tel Aviv (77-91). La pista del Pabellón de los Deportes fue talismán para los intereses rusos, como hace ocho meses, cuando la selección de los Kirilenko, Holden y compañía ganó el Eurobasket. Cada vez que el Maccabi y el CSKA se encuentran en una pista se producen una lucha de egos. En un rincón y vestido de amarillo, se encuentra el denominado equipo de una nación, el orgullo de Israel; en el otro lado, se sitúa el equipo de los multimillonarios moscovitas, de Abramovich y sus amigos. Desde el Mediterráneo llega el baloncesto racial, luchador, que se faja en la pintura por cada pelota; de la otra punta de Europa, el CSKA es una pléyade de estrella que tiran desde cualquier parte con acierto, claro. Hasta cuatro jugadores anotaron más de diez puntos.
Con estas premisas, el partido fue una sucesión de tirones. Si las torres del Maccabi marcaban las primeras diferencias, la maquinaria rusa correspondía con su artillería. Langdon provocó las primeras diferencias con sus triples. Logró dos parciales de 0-7 en el primer cuarto, que los macabeos respondieron con más kilos y centímetros en la pintura. Sherp sacó a Batista por un inoperante Vujcic y le dio plena libertad a Morris. De esta manera, el 10-16 se convirtió en 21-22 al final de los primeros diez minutos, para alivio de la preocupada hinchada amarilla.
Su amado Maccabi respondía a cada golpe ruso, pero no llevaba la iniciativa. Era Jon Robert Holden el que marcaba la pauta, el tiempo del partido. El base americano dio un latigazo en la dirección y junto a dos triples de Langdon provocaron el primer gran parcial (2-11) para irse siete arriba (31-38). Los israelíes tocaron arrebato y Bynum tiró de casta para mantener a sus compañero en el partido. Un par de entradas, unas faltas y otra vez el Maccabi en el cogote ruso (41-42). Era el segundo aviso.
Ruptura
A la tercera, el CSKA rompió el partido. Comenzó el penúltimo parcial con un parcial de 0-6, que aumentó hasta los nueve puntos para conseguir su máxima diferencia del partido (47-56), que a la postre fue definitiva. Paploukas apareció para dormir el duelo, darle más pausa y jugar a la griega. Y el conjunto moscovita se movió como pez en el agua. Apretó en defensa y el Maccabi se empantanó. Sólo pudo bajar hasta los seis puntos (57-63) para cerrar el tercer cuarto.
Pero en los últimos diez minutos, el club israelí reventó. Un parcial de 0-14 para el equipo rojo disipó cualquier duda. Smodis, con seis puntos seguidos, fue el artífice de la fractura definitiva. El Maccabi tiró de orgullo para obrar el milagro. Logró ponerse a diez (63-73), pero fue en balde.
Ficha técnica:
Maccabi Tel Aviv, 77; CSKA Moscú, 91.
MACCABI TEL AVIV 77 (21+20+16+20): Bynum (23), Halperin (9), Casspi (9), Morris (13), Vujcic (2) -cinco inicial- García (2), Cummings (-), Batista (14), Bluthenthal (5), Eliyahu (-), Sharp (-).
CSKA MOSCÚ 91 (22+20+21+28): Holden (14), Langdon (21), Siskauskas (13), Smodis (13), Andersen (13) -cinco inicial- Papaloukas (12), Goree (2), Zisis (-), Khryapa (-), Van den Spiegel (3).
Parciales: 21-22, 41-42, 57-63 y 77-91.
Árbitros: Koukoulekidis (GRE), Hierrezuelo (ESP) y Dozai (CRO).
Incidencias: lleno absoluto en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, con amplísima presencia de israelíes. Unos 5.000 macabeos viajaron desde Tel Aviv para ver a su equipo, frente a los 1.500 rusos que hicieron lo propio con el CSKA.
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