Está visto que hay deportistas que destacan más por lo que hacen fuera de las canchas que dentro de ellas.
VMT -08:34:50 - 08/09/2007
Y ya es triste que quien lo ha tenido todo para triunfar termine siendo más conocido por sus torpezas que por sus habilidades. En el caso de Darko Milicic muchos se están preguntando todavía si realmente posee alguna.
Los Pistons desperdiciaron su segunda elección del «draft» de 2003 en seleccionarle y lo de menos ya es que apenas jugara en su época de Detroit y que terminara traspasado a Orlando, donde tampoco terminó de cuajar. Lo que terminó por desquiciar a los seguidores de Michigan fue que por esa apuesta inútil dejaran escapar a gente como Carmelo Anthony, Chris Bosh o Dwyane Wade, por citar sólo unos pocos.
La próxima campaña el pívot balcánico será compañero de Pau Gasol en los Grizzlies (al que, por cierto, calificó en su día como un jugador blando en otro alarde de clarividencia) y habrá que ver si allí endereza su periplo americano. Ha pasado del equipo campeón al peor de la Liga en sólo cuatro años. Todo un carrerón.
Sin embargo, su peor pesadilla todavía estaba por llegar. El pasado miércoles Serbia perdía con Grecia sus opciones de seguir adelante en el Eurobasket y el «center» se cebó en el trío arbitral. Sus escatológicas declaraciones sobre los colegiados, sus madres, sus hijas y todas las zonas genitales propias y ajenas han terminado costándole 10.000 euros de multa por parte de la FIBA. Y eso que, según un periodista de su país, no pudieron interpretarle al completo. «Los subtítulos que se han visto por Internet son muy suaves. El serbio tiene una riqueza léxica para los insultos que es intraducible».
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