
Un aficionado de Lakers mostraba una pancarta durante el partido. Su imagen apareció varias veces en el gran videomarcador del Staples Center. «Do you believe? Lakers in 7». («¿Crees, Lakers -vencedores-, en el 7?»)
VMT -09:06:47 - 17/06/2008
La fuerza de la fe en la remontada puede mover montañas, o no. El caso es que la gente aplaudía a rabiar cada vez que salía el tipo mostrando ese mensaje. Los coches de Los Ángeles pasean todavía las banderas amarillas de su equipo. Debe ser que la gente cree. ¿Y los jugadores?
Pau Gasol, exhausto tras el partido, dice que también, pero pensando sólo en hacerlo igual en el sexto. Sentado en una camilla con la toalla en la cintura frente a Kobe Bryant, que está en la camilla de al lado. Ambos, recién salidos de la ducha. Las dos estrellas de los Lakers hablan tranquilamente, es el reposo del guerrero después de una batalla que ha sido muy dura.
No tienen prisa
Kobe no tiene prisa, sabe que le tocará salir a la sala de prensa, es habitual (igual Garnett o Pierce en los Celtics), y la charla con Gasol se prolonga durante 15 minutos. Los otros jugadores van saliendo: Vujacic, Radmonivic, Farmar... atienden a los periodistas delante de su taquilla. Pero Gasol y Bryant siguen su charla en la sala de masaje ¿hablarán de si es posible?
Gasol saca la cabeza por la puerta, busca con la mirada a una de las empleadas de comunicación de los Lakers, que le dice que le toca prensa española y después rueda de prensa oficial de la NBA en inglés. El español parece rogar con la mirada y pregunta ¿sala de prensa también? «Yes, Pau», le responde cómplice y con una sonrisa la responsable de comunicación.
Gasol sale del vestuario. Dentro se queda Bryant, con el rostro sereno y su mirada algo perdida. El jugador español se para en el pasillo donde habitualmente charla con los periodistas españoles y con los latinos de Los Angeles, que, por cierto, gritan mucho y cada vez que preguntan provocan media sonrisa de Gasol; como se suele decir, Pau flipa un poco con ellos.
A leer Harry Potter
Rostro cansado, le quedan pocas fuerzas después de vérselas con Garnett y lograr 19 puntos, 13 rebotes, 6 asistencias, dos tapones y, sobre todo, tras mucha pelea para llegar a todo esto. Está más cansado que otros días, pero infinitamente más satisfecho. Dice que todavía creen. ¿Y qué es de Kobe? Camina despacio por el pasillo del Staples acompañado por su mujer y sus dos hijas, las mismas a las que después de la nefasta derrota del cuarto encuentro estuvo leyendo Harry Potter.
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