
Ciclismo apolillado. Ristra de escándalos. Esquizofrenia. En la Vuelta sólo se habla de Valverde, un corredor que no la corre.
Vocento VMT -08:52:04 - 01/09/2007
En el libro de ruta se lee que hoy está citada la primera etapa, en línea, en Vigo. Y en la lista de inscritos aparecen Sastre, Pereiro, Marchante, Samuel Sánchez, Cunego, Evans, Menchov, Petacchi, Freire, Boonen, Bettini... Da igual. Todos a la sombra de Valverde, vetado por la Unión Ciclista Internacional (UCI) para el Mundial (30 de septiembre).
Los teléfonos crujían ayer. Cuando los responsables de la entidad financiera Caisse d"Epargne, patrocinadora del equipo de Valverde, supieron que los organizadores de la carrera de Plouay (Francia) (se corre mañana) rechazaban a su líder. Les citaron en los tribunales. Amenaza. Plouay se asustó. Reculó. Y reclamó de inmediato el apoyo de la UCI, que tuvo que decidir por la tarde sobre la participación del corredor murciano. Se atrevió el jueves a acusar, pero se frenó ayer. Es un organismo sin capacidad sancionadora. Castigar es cosa de las federaciones nacionales. «La UCI conoce sus limitaciones. No sabemos a qué viene esto. Es otra metedura de pata», criticaba Fulgencio Sánchez, presidente de la Federación española. El ciclismo es una fábrica de escándalos. Lleva una década encadenado a un eclipse. A oscuras. Al final, Plouay aceptó a Valverde. Otro lío de mentira.
Interminable «OP»
La «Operación Puerto» ya se alarga año y medio. Tiempo de sobra para que el ciclismo se empeñe en su especialidad: empeorar. Ya ni siquiera es dueño de su pasado. Los últimos ganadores del Tour han sido archivados por el dopaje. Como los de la Vuelta. Del podio madrileño de 2006 han caído dos, Vinokourov y Kashechkin, y se tambalea Valverde.
La luz de la Vuelta parece el parpadeo de una vela. Y con ese leve foco no se ve la salida. En el Tour, 189 ciclistas firmaron una carta comprometiéndose a huir del dopaje. Al final, la carrera quedó sacudida por los positivos de Sinkewitz, Moreni, Mayo, Vinokourov y Kashechkin. Y destrozada por la expulsión de Rasmussen, líder total pero sospechoso por esquivar los controles por sorpresa. Ahora le toca a Valverde: es como si la UCI manejara con un mando de vídeojuego el anuncio de los escándalos. Recusa a Valverde del Mundial justo al inicio de la Vuelta. Eco. La Federación analizará el lunes el nuevo informe de la UCI.
Sus abogados, los del Consejo Superior de Deportes (CSD) y los de Valverde levantarán un muro jurídico. Si la Federación no actúa contra Valverde, la UCI recurrirá al Tribunal de Arbitraje (TAS).
«Estamos a la espera de lo que nos digan la Federación y el CSD. Y tranquilos porque no hay nada nuevo que pueda incriminar a Alejandro», repetía Unzúe. «¿Es la solución para el ciclismo apartar a Valverde?», se preguntaba minutos después de anunciar la renovación por dos años de Pereiro con el Caisse d"Epargne. «Podemos estar tranquilos. Valverde correrá el Mundial. La UCI sabe que el juez de la «Operación Puerto» ha dicho que las pruebas del proceso penal no se pueden usar en el ámbito deportivo», decía Eugenio Bermúdez, secretario de la Federación. «Yo sigo contando con Alejandro», apuntaba Paco Antequera, el seleccionador. El plazo para la inscripción acaba el día 18 a las 17.00. Todos arremolinados en torno a Valverde. Pero temerosos. Creen que la organización del Mundial de Sttutgart ha impuesto a la UCI el rechazo a Valverde. Alemania paga y Alemania invita.
De eso, de Alemania, habla la Vuelta a España, la carrera que hoy verá un lujo de sprint: con Freire, Petacchi, Bennati y Boonen. La que se jugarán Sastre, Menchov, Evans, Samuel, Marchante, Pereiro, Cunego, Karpets... La carrera que vivirá pendiente de Valverde, de Plouay y de Sttutgart. La que se corre en España y habla en alemán. La que pagará los platos rotos de otra temporada devastada.
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