
El ciclista italiano Alessandro Ballan (Lampre) se convirtió en el sexto líder distinto de la 63º edición de la Vuelta a España gracias a su triunfo en la séptima etapa de la ronda española, una jornada de 223,2 kilómetros
VMT -19:01:35 - 06/09/2008
Con el permiso del "tapado" Mosquera, quinto en la pasada Vuelta, el mejor de los favoritos fue Contador, que con un demarraje en el último kilómetro obtuvo cinco segundos de renta, más los ocho de bonificación por su tercer puesto, sobre Carlos Sastre (CSC) e Igor Antón (Euskaltel Euskadi), mientras que hubo que esperar 55 segundos desde la entrada de Contador para ver a Alejandro Valverde (Caisse d"Epargne), decimonoveno en la etapa.
"Nos hemos quedado "pasmaos" de frío en la primera bajada de La Rabassa", fue el resumen de Sastre, que justificó así la ausencia de ataques hasta la parte final de la subida en la estación andorrana, que deja la general muy apretada. Ahora Contador es cuarto, con 32 segundos de ventaja sobre Valverde, quinto, y con 53 sobre Sastre, sexto.
La primera llegada de la Vuelta a España al Alto de La Rabassa levantó expectación. Nadie se quería perder la primera cita de alta montaña. Entre los aficionados, el campeón olímpico de puntuación en Pekín Joan Llaneras aguardaba en la meta mientras que el triple campeón del Mundo de motociclismo Dani Pedrosa quería vivir la llegada de los profesionales de un deporte del que su hermano pequeño es una promesa.
Con lluvia y con el termómetro rozando los quince grados de temperatura, condiciones antagónicas de lo que se encontraron los ciclistas en su periplo por Andalucía y La Mancha, se dio la salida en Barbastro, Huesca, a los pies de la Sierra de Guara y en las primeras estribaciones de los Pirineos.
Ni el agua, ni la baja temperatura, ni los 223 kilómetros que tenían por delante hasta La Rabassa amedrentaron a los ciclistas, que desde que concluyeron el tramo neutralizado se enfrascaron en una lucha por coger la escapada buena que lanzó la carrera. Lo intentó incluso Paolo Bettini (Quick Step), buscando un duro entrenamiento para volver a vestirse con el arco iris en el Mundial de Varese (Italia), en lo que fue un vendaval de ataques hasta que se apaciguaron los ánimos y los grandes equipos consitieron la fuga.
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