
Ambos se doparon en el Tour con EPO de tercera generación, la misma sustancia que le ha costado dos años de sanción a Ricco.
VMT -08:38:12 - 07/10/2008
El maltrecho ciclismo sufrió otros dos golpes directos a su frágil mentón este lunes, cuando trascendieron los sonados positivos en el pasado Tour de Francia del veterano escalador italiano Leonardo Piepoli, además por partida doble, y del alemán Stefan Schumacher, ganador de las dos contrarrelojes y dos días vestido de amarillo.
Según anunció a través de un comunicado oficial el Comité Olímpico Italiano (CONI), Piepoli dio positivo, los días 4 y 15 de julio. El ciclista, que corría en el equipo español Saunier Duval durante la última ronda francesa, antes de ser despedido por su formación el 18 de julio, será interrogado por el fiscal antidopaje del CONI el viernes a mediodía.
La prensa italiana y francesa sostiene que se trataría de EPO (eritropoyetina) de tercera generación, conocida como CERA, que la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD) está intentando detectar en estos momentos en muestras de sangre tomadas a corredores que tenían un perfil hematológico sospechoso en el último Tour. Ese fue el producto que consumió el que fuera su líder, Riccardo Ricco, que también dio positivo durante el último Tour y fue suspendido la semana pasada durante dos años por dopaje.
Interrogado ya el 31 de julio por el fiscal antidopaje, el ciclista de 37 años, gran escalador, negó doparse. "No tengo nada importante que decir sobre mi comparecencia. Lo he negado todo. He sido interrogado como simple testigo. He dicho lo que tenía que decir, nada más y nada menos", declaró entonces. Al preguntarle por su relación con Ricco, que había reconocido ante el CONI días antes haberse dopado con EPO, Piepoli, ganador de la décima etapa del Tour con final en Hautacam, respondió: "Pregúntenle a él".
Bajo sospecha
Según publicó "L"Equipe", periódico oficial de la "Grande Boucle", y confirmó horas después el equipo Gerolsteiner, Schumacher también dio positivo por CERA en el Tour ganado por el abulense Carlos Sastre. El alemán estaba bajo sospecha desde hace más de un año. Días después de colgarse el bronce en los Mundiales de Stuttgart, se le detectó una tasa de hematocrito superior al 50% permitido, aunque defendió que las anomalías se debían a una deshidratación provocada por una diarrea.
Por esas fechas, Stefan Schumacher sufrió un accidente de tráfico tras el que un control policial detectó en su sangre restos de alcohol (0,07%) y anfetaminas, que fuera de competición no se consideran sustancias dopantes. Pese a ser un consumado especialista, Schumacher renunció a disputar la reciente contrarreloj del Mundial de Varese. Tampoco compitió por encontrarse fatigado el suizo Fabián Cancellara, el otro gran favorito. Estas bajas ayudaron a la sorpresa protagonizada por el alemán Bert Grabsch en lo más alto del podio.
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