
El escalador vizcaíno, ciclista del Euskaltel-Euskadi, será el líder del conjunto naranja en la Vuelta.
VMT -18:15:30 - 11/01/2008
A Igor Antón (24 años) siempre le preguntan por su futuro. A él, en cambio, le tira más el pasado. "Soy un nostálgico", se define. Conduce un "Mini", pero no la versión de ahora, compacta y moderna, sino la antigua, la que tenía formato de caja de cerillas. Y mientras otros deportistas se montan en deportivos, él acaba de comprar una vieja "Vespa". "Siempre me gustó esa moto". Va cumpliendo sus ilusiones. Aún le quedan. Y le esperan en su porvenir ciclista.
-Viene de un año con altibajos.
-Sí. En 2006 gané en Calar Alto, en la Vuelta a España. Por eso empecé 2007 más asentado. Cogí rápido el tono y pude ganar la etapa reina de Romandía. Pero luego, en junio ya vi que no iba. Aún estoy aprendiendo a conocerme. No pude con el Tour. Llegué bajo y no remonté. Sin embargo, después me recuperé. Eso es lo que más valoro del año -acabó octavo en la Vuelta-.
-El Tour le dio su primera lección.
-Me tumbó. No creía en mí de cara a la Vuelta. Ahora veo que ese mal momento me vino bien. No debo precipitarme. Se puede salir del pozo. La Vuelta me rescató. Me sorprendí a mí mismo y acabé feliz el año.
-En 2008 no irá al Tour. ¿Le ha cogido miedo?
-Sé que cuando vuelva tendré ese miedo. Me dejó marcado. Tuve que retirarme. Pero, repito, creo que eso me ha hecho más corredor.
-Un escalador. Dicen sus rivales que usted va a más en los puertos.
-Siempre he sido así. Nunca seré un contrarrelojista, aunque sí debo mejorar. Los puertos son mi terreno. No sé cómo lo hago. Llego muerto a una cuesta, pasan un par de kilómetros y comienzo a ir bien. A veces, pienso que ojalá fueran los puertos más largos. Siempre ha sido así, desde que subía a Mendata en mis primeras carreras por Gernika.
-En 2008 su objetivo será la Vuelta, la ronda que hasta ahora mejor se ha ajustado a su perfil.
-Queda lejos. Pero sí, en principio es el objetivo. Me va bien por las fechas, por el calor. Tiene etapas cortas. Y ya he ganado una etapa. Además, acabar octavo en la general me dio mucha confianza. Sé que aún puedo mejorar.
-Acudirá como líder del Euskaltel.
-Bueno, ya veremos. A ver cómo respondo a la presión.
"El ciclismo mejorará"
-Su ídolo era Pantani, su hobby es la montaña y en la Vuelta se topará con el Angliru.
-Motiva. El recorrido de la Vuelta me viene bien. Sólo hay una contrarreloj larga.
-En su equipo le miran como el relevo. En el pelotón le ven como uno de los escaladores del futuro. Pero aseguran también que le falta carácter. Mala leche.
-Bueno. Sé que a veces aún soy algo ingenuo en carrera. No me gusta ir a gritos en el pelotón. Pierdo posiciones por eso; al no pegarme por aguantar el puesto. Por eso, muchas veces entro atrás en el inicio de los puertos
-De Contador dicen que es pura ambición. ¿Le falta eso a Igor Antón?
-No me gusta lanzar las campanas al vuelo. Hay que ir paso a paso. Pero no me falta ambición. En carrera me crezco. Contador es una buena referencia. Corrí con él en una Vuelta a Besaya juvenil. Estaba finísimo. Ganó la montaña. Siempre ha andado mucho. En carrera es muy educado y se le nota que tiene garbo, carácter.
-De ciclistas de su generación depende el futuro de un deporte arrasado por los escándalos. ¿Son conscientes de ese peso?
-Hay que tener esperanza. El ciclismo está mal. Confío en que todo cambie en dos o tres años. Vienen corredores muy buenos como Dekker o Ciolek. Ahora nos sometemos a muchos controles, a todos los que nos piden. Ya no pueden pedir más. Espero que todo mejore.
-¿Nota el desapego del público?
-Hombre. No somos futbolistas. Y tampoco yo soy una estrella. Por ejemplo, si entro en diez tiendas sólo me conocen en una.
-Eso lo cambian las victorias. Anuncia Madariaga que 2009 será su año.
-Ojalá, pero mejor si es antes.
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