
Tras ganar Giro y Tour, el español se ha impuesto en la Vuelta a España 08
VMT -19:54:27 - 21/09/2008
Alberto Contador ha roto el dominio de triunfos extranjeros en la Vuelta a España que duraba ya tres años. Desde que Roberto Heras ganó en 2004 sólo se habían producido triunfos extranjeros.
Denis Menchov, en dos ocasiones, la primera de ellas por descalificación de Roberto Heras, y Alexander Vinokourov, encabezaban un palmarés bastante tocado por asuntos de dopaje.
Además del maillot oro, Contador ha ganado la combinada, ha sido tercero en la montaña, segundo en el maillot verde y cuarto por equipos.
Un dominio abrumador en una carrera que ha tenido la media más baja desde 1995, cuando se impuso Laurent Jalabert. Entonces, en 3.637 kilómetros, se logró una media de 38,074 kilómetros por hora.
En esta edición, con 3.142,5 kilómetros, la media de ha quedado en 38,948 kilómetros por hora. Un dato de lo más significativo.
Contador ha ganado con 46 segundos sobre Leipheimer, una diferencia escasa, pero que sigue los parámetros que se han movido siempre en la prueba. De Alberto pasamos a Carlos Sastre, que ya había sido dos veces segundo y una cuarta. Se ha metido de nuevo en el podio.
Con 33 años, ganar el Tour y terminar tercero en la Vuelta a España, después de los problemas que ha padecido en su equipo, merece una palabra más sólida que la de mérito. Sastre es el ciclista más inteligente que puebla el pelotón mundial.
No le veremos hacer grandes exhibiciones, ni tampoco ataques espectaculares, pero siempre aparece. Sastre acaba llegando a lo más alto del podio. Tiene ocho años más que Alberto Contador.
Es una vida deportiva que está empezando y otra que se va apagando. Alejandro Valverde, otro protagonista de la carrera, ganador del ProTour, también ha hecho el doblete Tour-Vuelta. Los que critican a los ciclistas españoles harían mejor en valorar lo que están consiguiendo.
Contador, Sastre y Valverde han cubierto dos grandes, las han disputado, que no es lo mismo que correrlas, y han sido capaces de imponerse en otras carreras. Sin ellos, el solar que nos encontraríamos en el ciclismo mundial resultaría espectacular. Por eso hay que disfrutarlo.
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