
Lleva camino de ser el primer corredor español que gana el maillot verde (puntos) en toda la historia del Tour desde que se instauró en 1953.
VMT -11:49:40 - 23/07/2008
Óscar Freire está en el centro de una batalla con la que no contaba cuando vino al Tour. Las circunstancias y su regularidad le han llevado a ser el maillot verde de la carrera, una clasificación que nunca ha ganado un corredor español. Instaurada en 1953, su primer vencedor fue el suizo Schaer, al que siguió otro suizo Kübler. Desde entonces, Bélgica ha sido el país que más triunfos ha logrado, en esa clasificación, con 17, seguido de Francia, con nueve.
El corredor que más victorias ha logrado ha sido Erik Zabel, con seis, todas ellas consecutivas, entre 1996 y 2001. El último vencedor, Tom Boonen, no está en la carrera y el anterior, en 2006, Robbie McEwen, no anda muy fino en este Tour. Freire se encuentra metido de lleno en la emboscada de los Alpes. Dependiendo de cómo salga de ella sus posibilidades aumentarán, o disminuirán. Antes de la etapa que terminó en Jausiers, tenía 219 puntos, por 172 del noruego Thor Hushovd y 167 de Erik Zabel, que a sus 38 años se mantiene en lo alto de una clasificación que dominó en la década de los noventa.
Freire seguía de líder después de Jausiers. Ninguno de esos corredores sumó un punto. Tiene una ventaja, que esta clasificación está pensada para los "sprinters". Las etapas llanas tienen más puntos a repartir que las de alta montaña. El ganador en Jausiers se llevó 20 puntos, mientras que el triunfo de etapa que tuvo Óscar se cotizó con 35 puntos. El sexto clasificado en esa etapa se llevó 20 puntos. En las etapas contrarreloj, sólo puntúan los diez primeros, con 15 puntos para el ganador. Le quedan dos etapas buenas para sumar puntos, la del viernes y la final, en los Campos Elíseos, puesto que la del jueves, en Saint-Etienne, tiene un perfil con bastantes puertos.
Por eso, este martes se metió en la escapada, como hizo el otro día en la etapa de Hautacam: "Es la forma de ir por delante de los que están más cerca en esa clasificación. Te metes en una escapada y aunque te quedes, siempre llevas una ventaja de tiempo. De momento tengo fuerzas para hacerlo. A ver como salgo de los Alpes".
Ha mirado las etapas que le quedan para llegar hasta Paris y sabe que tiene dos días que le son bastante favorables: "Tengo dos etapas buenas para aprovechar y sumar puntos, la del viernes, y la de domingo". De los rivales que puede tener, el que más le preocupa es Kim Kirchen, si es capaz de sumar puntos esos días. "Ni sé cómo ha entrado hoy". Le decimos que ha sido decimonoveno y no ha sumado un punto. "Mejor. En Alpe D?Huez no será fácil meterse tan arriba. Se van notando los días de carrera. Estamos en la tercera semana".
Cuando llegó a la salida de Brest, Óscar Freire no pensaba en la clasificación de la regularidad. Sólo pedía encontrarse a gusto. "Es que no me veía nada cómodo. No estaba en buenas condiciones. A medida que han ido pasando las etapas me he encontrado mejor. En días de montaña es importante estar atento a los cortes, a las escapadas". Le preocupa más Zabel que Hushovd: "Zabel ya sabe lo que hay que hacer para poder ganar esa clasificación. Tiene mucha experiencia y sabe colocarse". El ir de líder de la regularidad no le debe de impedir luchar por triunfos parciales.
"Son dos cosas complementarias. Si te metes en un sprint puedes ganar y sumar puntos". También se ha visto obligado a meterse en los "sprints" intermedios, en los que se reparten 6, 4 y 2 puntos.
Todo cuenta. Su mayor problema es que no tiene ninguna ayuda con su equipo, que piensa más en el posible amarillo de Denis Menchov en que en el verde: "Me lo estoy ganando yo solo". Le hace ilusión poder ganarlo. Es algo nuevo para él: "Etapas ya he conseguido en el Tour, pero el maillot verde, no". Freire cambiará el arco iris por el verde.
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