
Eufemiano Fuentes era una especie de hechicero invisible, al que resultaba imposible encontrar por los hoteles, por los finales de etapa, por los entresijos del ciclismo, pero cuya presencia era latente con sobreentendidos.
Vocento VMT -09:38:19 - 24/05/2006
Eufemiano Fuentes dijo hace dos años que se retiraba del pelotón, que quería dedicarse a no se sabe qué proyectos personales de investigación, que su ciencia quedaba ahora al servicio de la solidaridad. Y hubo gente, incautos y ojos interesados, que lo creyeron. Pretendía poner fin así a su leyenda, al balsámico apellido que durante años ha flotado sobre las competiciones ciclistas y de alguna manera ha salpicado a otros deportes sobre los que no ha trascendido su influencia.
Eufemiano, la leyenda. Una especie de hechicero invisible, al que resultaba imposible encontrar por los hoteles, por los finales de etapa, por los entresijos del ciclismo, pero cuya presencia era latente con sobreentendidos. Todo el mundo sabía que Eufemiano estaba, aunque no se le viese.
Corre un latiguillo por el pelotón según el cual el misterio reside en conocer quién es el médico de cada ciclista. No el que cura las paperas, sino el que responde al móvil. Aceptado con normalidad por el pelotón el hecho de que un médico en nómina de un equipo "lleve" los designios de un ciclista rival (Fuentes, Losa, Cecchini), este ginecólogo era la estrella del mercado.
En voz baja, se admite como rutinario que Fuentes trabaja según tarifa. Según se cuenta, hay planes A, planes B, C y hasta W según la cantidad de euros que el implicado se quiera gastar en el "tratamiento". De un tiempo a esta parte, un gran número de corredores ha girado sus vacaciones en dirección a Tenerife, la isla donde nació y vive el afamado médico. No van de vacaciones a Mallorca, Menorca o Ibiza, fuentes de vitalidad, sol y salud, sino a Canarias, donde reside Eufemiano.
El gurú médico ha esquivado cientos de contratiempos, insinuaciones y acusaciones. Dirigió al ONCE en su primera época y luego al exuberante Kelme que arrasaba allá por el final de los noventa. Hizo de la Vuelta su coto (Aitor González, Sevilla, Heras, Casero), pero nunca fue inculpado. El Kelme ha sido el equipo con más positivos de los últimos años y a Eufemiano se le presentó una peliaguda posición cuando se descubrieron unas grabaciones según las cuales Ángel Casero (ganador de la Vuelta 2001) debía recibir "algo" de Fuentes antes de la última contrarreloj en Madrid, cuando se jugaba el triunfo ante Sevilla, ciclista del Kelme, donde trabajaba Eufemiano. Salió indemne con habilidad ("eran unas bielas para la bici", dijo), a pesar de que en algún ámbito se le relacionó con Cecchini, el médico italiano que trabaja con Ullrich y con el CSC de Riis e Ivan Basso, el líder del Giro, ganador ayer y favorito para el Tour.
Como premio a sus desvelos, Pepe Quiles, el antiguo patrón del Kelme, subió el sueldo a Eufemiano, el escurridizo ginecólogo que ayer fue arrestado por la Guardia Civil.
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