
El Comité Olímpico detectó en su cuerpo una tasa hormonal similar a la de un niño tras la etapa ‘reina’ del Giro 2007, el que ganó.
VMT -13:25:40 - 28/02/2008
El ciclismo continúa atrapado en el fango. En mayo de 2007, la etapa del Zoncolán, la ‘reina’ del Giro, fue un acontecimiento televisivo en Italia. La audiencia respondía a la ‘corsa’ rosa. Vivió en directo la victoria de Simoni sobre aquellas tremendas rampas. Y asistió a la resistencia del líder, de Danilo di Luca, un clasicómano que se agarraba a la primera plaza de la carrera. Di Luca ganó el Giro. Y se ganó al público. Eso fue lo que se vio a través de la pantalla. De lo otro, de lo oculto, habló ayer el Comité Olímpico Nacional Italiano. El CONI ha pedido dos años de sanción para Di Luca porque esa misma noche, en un control antidopaje por sorpresa, dio un nivel hormonal «similar al de un niño». Algo atípico. Sospechoso, para el CONI, que quiere sacarle del pelotón. «Danilo está destruido», dijo su director en el equipo Lpr, Fabio Bordonalli.
La fiscalía antidopaje del CONI lleva tiempo palpando las huellas de Di Luca. Desde 2004. Ese año, los investigadores grabaron unas conversaciones telefónicas en las que se hablaba de compra y venta de fármacos. Se oyeron, entre otros, los nombres de Di Luca y Mazzoleni, primero y tercero respectivamente, en el pasado Giro. A ese proceso se le llamó: ‘Oir for drugs’. En el caso había implicados varios gimnasios. Al final, el fiscal antidopaje Ettore Torri solicitó cuatro meses de suspensión para Li Duca. Fue condenado a tres: octubre, noviembre y diciembre de 2007. Con todo, sufrió otra pena. Tuvo que fichar por un equipo ajeno al UCI Pro Tour: dejó el Liquigás y acabó en el Lpr, una formación de segunda. El peso del estigma. El inesperado destino para un corredor que en su palmáres tiene un Giro y varias grandes clásicas.
Al no poder competir en octubre, se perdió el Giro de Lombardía y, como consecuencia, fue apeado por Evans del liderato del UCI Pro Tour. Ahora, en enero, acababa de regresar a la competición. Su equipo, el Lpr, había sido invidado al Giro. Iba a poder defender su título. Pero no. El CONI tenía una cuenta pendiente, la de aquella noche en el Zoncolán.
Ese día, cuatro ciclistas recibieron la visita de los ‘vampiros’ del CONI: Di Luca, Simoni, Ricco y Mazzoleni. Los mejores del Giro y de la etapa: ganó Simoni y Di Luca acabó cuarto, a medio minuto. Antes de la aparición del CONI, los cuatro habían pasado por las agujas de los controladores de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Dos análisis en apenas unas horas. En el caso de Di Luca se disparó la alarma. Entre el test de la UCI y el del CONI su nivel hormonal había descendido notablemente.
Suspendido
El CONI inició una investigación. El laboratario de Roma, homologado por la Agencia Mundial Antidopaje, estudió el asunto. Y fue el profesor Cappa, un hematólogo de prestigio, el que llegó a una conclusión que hablaba de dopaje: según el médico, Di Luca se sometió a un tratamiento a base de suero tras el control de la UCI. No esperaba que el CONI le visitase esa misma noche. Por eso, el segundo control detectó un nivel hormonal muy bajo, como el de un niño.
El Lpr ha suspendido al corredor, hasta que el tribunal decida si sanciona o no a Di Luca, el último héroe caído de un deporte empeñado en la cuesta abajo.
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