
El madrileño subió ayer en coche la cuesta que le espera el sábado, víspera de un Giro que corre "sin presión".
VMT -10:27:41 - 28/05/2008
Al sacristán de Teglio le gustan las campanas. Desde la madrugada. No deja una hora sin tañido. Se regodea incluso. Es un pueblo italiano. O sea, en cuesta. Arriba está el Hotel Combolo. El de Contador durante la jornada de descanso de ayer. La familia Valli, propietaria del establecimiento, anda nerviosa. En eso, en coche, llega el madrileño. "Vengo de ver el Mortirolo. ¿Vaya cuesta!", dice. Son las tres en punto. Trabajo para el sacristán.
-El resto del equipo viene en bicicleta y el líder en coche. ¿Privilegios?
-Qué va. Es que he ido a ver el Mortirolo. Es durísimo. No he visto cosa igual. No conozco L’Angliru, pero el Mortirolo me ha parecido extraordinario.
-’La Gazzetta dello Sport’ dice que corre al estilo Induráin, economizando fuerzas.
-No es que me guste correr sin atacar, pero es que vine al Giro sin la preparación adecuada. No conozco los puertos. Y, además, ésta es mi peor época del año por las alergias. No es que ahorre fuerzas, simplemente es que voy con lo justo.
-Ya sólo le quedan tres días duros.
-Y me he dado cuenta de que tengo a favor la contrarreloj final.
-Como Induráin, pues.
-Es un orgullo que me comparen con él. Ojalá yo recorriera la mitad del camino que hizo. Él era un dominador en la contrarreloj. Y sí que atacaba en montaña. Sacaba ventaja y luego jugaba con ella.
-Es líder y en la ‘crono’ final puede arañar más tiempo a Ricco y Simoni. ¿Correrá a la defensiva?
-Sé que me van a llover los ataques. De eso estoy seguro. Aún no está decidida la carrera, ni siquiera el podio. Ahora mismo, los tres que estamos primeros (Contador, Ricco y Simoni) lo tenemos mejor, pero puede haber cambios. Sobre todo, en el Mortirolo. Si alguien ataca desde lejos, desde el Gavia…
-Analice el recorrido que resta.
-Mañana -por hoy- es el día más tranquilo. Lo normal es que haya un fuga o que nos ayuden los equipos con esprinters. El jueves acaba en un repecho y hay que evitar que Ricco sume bonificaciones. El viernes es el final en Monte Pora. Será duro. Pero, bueno, veo que voy a más. Y lo peor vendrá el sábado, con el Gavia y el Mortirolo.
-Tiene margen para la tranquilidad. Los contrarrelojistas como Bruseghin o Menchov ceden dos minutos.
-Sí, a los otros, como a Ricco, Simoni y Di Luca, creo que los puedo superar el último día.
-Su equipo, el Astana, llegó al Giro a última hora. ¿Tendrá fondo?
-Veo bien a mis compañeros. Ninguno disputó el día de la cronoescalada. Eso quiere decir que se reservaron para lo que les espera. Tener a mi lado a gente como Kloden y Leipheimer es una garantía.
-Y a Bruyneel.
-Sí, está a punto de llegar. Es un director que sabe motivarte.
-El Tour lo ganó con el dorsal 112. Ahora lleva el 22. Mucho ‘2’ para el número 1.
-Me gusta el 22. Esa terminación me dio suerte en el Tour y ojalá me la dé aquí.
-Parece convencido.
-Así es. Se me ha hecho una carrera rara. Llegué a pensar que iba a tener que abandonar.
-Y ahora es el líder
-Creo que la clave es que no estoy nada nervioso. Duermo bien. Incluso los días previos a las contrarrelojs, que siempre me alteran. No noto ninguna presión.
-Antes del Giro apenas había competido en Italia. ¿Siente la importancia que tiene para el público la maglia rosa?
-Noto el cariño de la afición italiana. El afecto. Vine de rebote a esta carrera, pero ahora me alegro de haber venido.
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