
El equipo galo cedió el protagonismo al bicampeón del mundo en la presentación del R28 en París "Estoy feliz de estar en casa", dijo el asturiano tras descubrirse un bólido que mantiene sus colores.
VMT -11:51:43 - 01/02/2008
Fernando Alonso repasaba anoche en el aeropuerto de Orly, camino de Barcelona, un enorme dossier de la pretemporada. Datos, cifras, infinitos detalles técnicos que resumen el estado actual del R28. En esta actividad hay en juego muchos factores y que saber calcular con bastante exactitud dónde se hacen las apuestas porque el éxito y el hundimiento sólo están separados por un débil hilo. La verdad, nadie puso en duda la elección de Alonso. Volcarse con Renault es hacerlo por la tranquilidad, por el cariño, por un grupo que ya sabe lo que es ganar. En ese sentido es un acierto total. Pero también supone un retroceso indiscutible, en posibilidades competitivas, al menos de inicio.
El bicampeón sonreía orgulloso y relajado horas antes en el Renault Square Com, la sede de los creativos y de la maquinaria de ventas de la marca francesa a las afueras de París. Unas naves industriales, con vigas a la vista, oscurecidas para darle la mayor intriga al estreno del R28, el nuevo monoplaza de Renault.
Fernando inició ayer una nueva era en un equipo poderoso -"estoy feliz de estar en casa", fueron sus primeras palabras-, pero huérfano de resultados y con urgencias, mientras Flavio Briatore y sus huestes aguardan el influjo del piloto para recobrar la capacidad de soñar y de ilusionar de antaño. "Para volver al lugar que nos corresponde, para luchar por lograr podios y ganar carreras", en palabras del italiano.
10.000 piezas
Poco se puede decir nuevo de un coche que todo el mundo conocía ya. Los mil kilómetros de tests realizados han permitido al asturiano hacerse una idea a fondo de la realidad de su nueva montura, cuyos primeros trabajos en el túnel del viento comenzaron en marzo de 2007. Las carreras son otra cosa, pero la perfección técnica que se alcanza en los ensayos recrea situaciones similares a las de un gran premio. Y, en ese sentido, el R28, formado por 10.000 piezas, es la gran apuesta para limpiar el fiasco de 2007. Novedoso. Revolucionario. Un gran lavado de cara aerodinámico, adiós a la quilla en V, un alerón delantero de doble nivel, un morro más largo y estilizado. En fin, una batalla más larga para centrar el reparto de pesos al estilo Ferrari.
Eso sí, la nueva decoración para 2008 tiene poco de nueva. Continúa siendo poco desafiante, poco "simpática" a la vista. Porque si una cosa quedaba por conocer hasta ayer era el color que tendría el coche. Se esperaba una mayor intensidad del naranja dado que ING mantiene su patrocinio -60 millones-. Y así ha sido. Ha ganado espacio en el alerón delantero. Tampoco desaparece el azul -es el color nacional francés- pero pierde sitio. Morro, pues, azul marino, blanco y naranja. Amarillo en la parte central. Y naranja y blanco atrás. En la F-1 los detalles cuentan. Y quien paga manda.
Del que nada se supo fue del magnate mexicano Carlos Slim, de quien se habló como fuente de financiación del fichaje de Fernando. La multinacional de telefonía Telmex-América no aparece. Aunque podría hacerlo de aquí al inicio del Mundial. Los monos mantienen aún su franja central azul en venta.
La variante Alonso, en cualquier caso, hace sonreír a Briatore. Sabe que las décimas de segundo de ventaja que la técnica proporciona a McLaren y Ferrari pueden ser compensadas por la forma de conducir de su reluciente fichaje. Pero no sólo eso. Su presencia también anima a los inversores a sacar la chequera.
Ayer, al mediodía, se desveló, pues, uno de los secretos mejor guardados. La ceremonia giró sobre el R28. Poco antes, los protagonistas ya habían hecho acto de presencia sobre el escenario. Primero, el presidente de Renault, Carlos Gosh -"siempre hemos sido un equipo ganador"-, y a su lado el responsable del área deportiva, Bernard Rey -"el retorno de Fernando es un aliciente"-, y el omnipresente Briatore, de americana cruzada, vaqueros, camisa y gafas. Y Fernando y los demás integrantes de Renault.
Foto para la historia
La ocasión sirvió para ver por primera vez juntos al ovetense, al italiano y a su nuevo compañero, Nelsinho Piquet -"Fernando tiene un montón de experiencia. Será muy bueno trabajar juntos", dijo-. Junto a la terna, el tercer piloto, Lucas di Grassi, y el nuevo probador de la escudería, Sebastien Grosjean, piloto de las GP2 Series asiáticas.
A la presentación asistieron más de 800 personas, que hicieron pequeño el auditorio. Todos miraron a Alonso. Estaban todos. Todos, al menos, los que tienen algo que decir dentro del escalafón directivo de Renault. También el presidente de la FIA, Mosley, en tono conciliador. Ahora sólo falta por resolver una incógnita. ¿Será el coche así el próximo 16 de marzo en Australia? Porque antes de eso muchas cosas van a suceder en las entrañas del R28.
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