
El piloto español declaró en calidad de testigo (persona informada, según la nomenclatura italiana) y no como imputado (investigado).
VMT -08:28:04 - 10/10/2007
Recién llegado de Shanghai y con la maleta llena de ilusiones ante la perspectiva de su tercer título mundial dentro de trece días en Sao Paulo, Fernando Alonso cruzó ayer Italia de norte a sur para prestar declaración en la fiscalía de Módena, uno de los dos tribunales civiles que investiga el caso de espionaje entre McLaren y Ferrari por el trasvase de información entre Coughlan y Stepney.
El asturiano cogió un avión el pasado domingo por la noche después de la carrera en China, llegó al día siguiente a Ginebra después de casi 16 horas de vuelo y ayer se puso al volante de su Mercedes comprado a mitad de precio y se presentó ante el fiscal de Módena, Giuseppe Tibis, encargado de investigar la denuncia presentada por Ferrari antes del verano. Módena es una ciudad situada en el centro de Italia, distante veinte kilómetros de Maranello, la sede de la escudería del «cavallino rampante».
En previsión de la presencia de medios de comunicación italianos, Fernando Alonso entró por el garaje del edificio y subió directamente a las oficinas del fiscal. Allí contestó a las preguntas de Tibis durante algo más de veinte minutos, a partir de la una y cuarto de la tarde. A las dos y media, el piloto ya había abandonado Módena y se dirigía a su domicilio suizo.
Alonso prestó testimonio como testigo en una causa civil. Es decir, no está imputado por el fiscal y por tanto no sometido de momento a la posibilidad de ser juzgado. Tibis le interrogó sobre el tipo de documentación que había intercambiado con Pedro Martínez de la Rosa a través de correos electrónicos, una de las pruebas que el Consejo Mundial de la FIA consideró concluyente para sancionar a McLaren. El fiscal quiso conocer hasta qué punto eran sabidas en McLaren las informaciones que trasegaron Mike Coughlan, jefe de diseño de la escudería británica, y Nigel Stepney, ex jefe de mecánicos de Ferrari.
Alonso había recibido la citación judicial el pasado sábado 8 de septiembre en el circuito de Monza, durante la celebración del Gran Premio de Italia. Entonces sólo trascendió que había sido Ron Dennis el reclamado para acudir al tribunal de Módena. Los carabinieri también entregaron la citación a Fernando Alonso, Martin Whitmarsh (administrador general de McLaren), Paddy Lowe (director de ingenieros del mismo equipo) y Jonathan Neale (director deportivo).
Tanto Dennis como Whitmarsh, Lowe y Neale tendrán que cumplir con la misma obligación que ayer satisfizo Fernando Alonso ante el fiscal Tibis, convertido en auténtico azote de McLaren en tierras italianas. Aquel sábado, las convocatorias judiciales se tomaron en McLaren como un intento de desestabilización por parte de las autoridades italianas, partidarias, claro, de Ferrari.
Citación en Monza
En las notificaciones, el fiscal señalaba que los cuatro están investigados por los presuntos delitos de fraude deportivo, apropiación indebida y violación de la normativa sobre el derecho de autor y por revelación del secreto instructivo. El magistrado señaló entonces que las acusaciones realizadas son iguales para los cuatro; es decir, atribuibles todas a cada uno de ellos.
El caso se enmarca dentro de la denuncia civil que puso Ferrari contra su antiguo jefe de mecánicos, Nigel Stepney, contratado ahora por David Richards para su marca automovilística Aston Martin. La dirección del equipo italiano entiende que Stepney saboteó los Ferrari de Raikkonen y Massa en el Gran Premio de Mónaco al introducir unos misteriosos polvos blancos en el depósito de la gasolina. Stepney es el principal implicado en la trama de espionaje que desembocó en la mayor multa habida nunca en la historia de la Fórmula 1: 72 millones de euros para McLaren y la pérdida de todos los puntos del Mundial de constructores.
Ferrari ha demandado también a McLaren en un tribunal de Londres. A partir de esa denuncia declaró Coughlan, suspendido de empleo y sueldo por la escudería de Dennis, pero no despedido. Y según publicó la prensa inglesa hace semanas, habría dicho que toda la dirección de McLaren estaba al corriente del contenido de los 780 folios procedentes de Ferrari que fotocopió su esposa en una tienda de Woking.
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