
Una rivalidad lleva camino de ensuciarse por las intrigas propias de ese nido de víboras que es la F1. Hamilton y Alonso, compañeros el año pasado en McLaren, adversarios este curso, y juntos para siempre en el santuario de la memoria.
VMT -08:33:03 - 11/02/2008
El último episodio proviene de Inglaterra y tiene que ver con la política. Lewis Hamilton recibió la semana pasada en Montmeló la animadversión de algunos aficionados españoles, plasmada al parecer en insultos de corte racista y faltas de respeto que se apreciaron en la mala educación de determinados visitantes del «paddock». Las turbulencias de un asunto sensible socialmente, despreciable éticamente -el racismo-, terminaron con una amenaza de Bernie Ecclestone sobre la supresión de alguna carrera en España. Y la Federación Internacional (FIA) vuelve a la carga en el mismo sentido ahora que esta semana se anuncian nuevos entrenamientos en Jerez y la presencia el miércoles de Alonso y Hamilton en el trazado andaluz.
La política viene por la parte del padre de Hamilton, Anthony, quien ha encedido de nuevo la llama de la polémica. Según confesó ayer el presidente de la FIA, Max Mosley, en la prensa inglesa «Anthony Hamilton me contó que algunas personas habían sido particularmente agresivas con insultos hacia mi hijo en el Gran Premio de China. Pero no aficionados chinos, sino seguidores llegados desde España».
En la semana en que el piloto de McLaren regresa a un circuito español después de los lamentables incidentes de Montmeló, el padre más mediático de la Fórmula 1 recuerda unos supuestos sucesos que acaecieron el pasado mes de octubre, hace casi cinco meses.
Reacción inmediata
La reacción instántanea del presidente de la FIA fue insistir en que habrá sanciones «inmediatas» en caso de repetirse insultos racistas. «Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para extirparlos de raíz», aseguró el inglés Mosley al «Sunday Times».
La amenaza concreta de la FIA se ciñe a la supresión de uno de los dos grandes premios que este año se celebrarán en España, Montmeló y el nuevo trazado urbano de Valencia. «Si, como parece, se trata de una pequeña minoría, debería ser posible frenarlo de inmediato. De lo contrario, disponemos de sanciones y podríamos eliminar un Gran Premio».
«No conceder a las autoridades competentes y organizaciones españolas la posibilidad de controlar el problemas es ir demasaido lejos. Pero es necesario dejar claramente sentado de que no se tolerará», añadió Mosley.
McLaren se entrenará mañana con Pedro de la Rosa y el miércoles, con Hamilton y Kovalainen. Alonso también tiene previsto ensayar ese día con el Renault.
Y todavía queda una nueva ronda de sesiones en el circuito de Montmeló del 25 al 27 de febrero.
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