
Ferrari recoge el primer fruto de la sanción a McLaren y se proclama campeón de constructores por decimoquinta vez en su historia.
Vocento VMT -13:27:34 - 17/09/2007
Sin alfombra roja. Ausente el oropel y las celebraciones rimbombantes que otrora hubieran sido el no va más, lo más comentado en el ‘paddock’. El premio le llegó ayer a Ferrari por la puerta de atrás, como si fuera el envío que entrega un mensajero. Accedió a su decimoquinto título de constructores sin haber sido sus monoplazas los mejores o más regulares en la pista. Todo por una sanción a McLaren cuyo primer fruto es tan envenenado galardón. Aunque todo el entorno de Maranello sacara pecho y apelara al orgullo para defender la legitimidad de la conquista, hasta los publicistas lo tendrán complicado para buscarle la rentabilidad que conllevaría de no haber mediado agujeros negros en su gestación.
Así lo ha querido un grupo de más de dos docenas de elegidos cuyos méritos para tomar decisiones de tanto calado no pasan de ser las de regir el automovilismo nacional en sus países, previo conveniente cobro de las dietas recogidas en el reglamento interno de la FIA, nada desdeñables dicho sea de paso. Uno de ellos, Henry Krausz, es la cabeza visible del automovilismo dominicano. Le ha tocado a él la china por acercarse a la ‘alcachofa’ de Víctor Seara en Spa, donde entre otras cosas reconoció que la no sanción a los pilotos de McLaren se debió exclusivamente al «pacto de inmunidad» negociado con Max Mosley, presidente de la FIA.
Situación incómoda
En esta tesitura, Ferrari se vio ayer en la incómoda situación de aceptar un año de reinado cuya corona no tiene la medida de su cabeza. Su historial está muy por encima de lo acontecido este año, que con el paso del tiempo quedará reducido a un apunte anecdótico del que sólo se acordarán los amantes de la estadística y los datos. Pero estando tan fresco, sin que haya concluido el certamen, cuando alguien haga las sumas pertinentes y desvele cuál hubiera sido el resultado real de la competición, sanciones al margen, el tema volverá puntualmente a la palestra.
Dicen Todt, Di Montezemolo, los pilotos, que sin trampas en el camino su viaje al título hubiera sido más directo. Discutible planteamiento. Un grupo de veintitantos hombres sin piedad han tildado de trampa, espionaje, chanchullo, lo realizado por McLaren a partir de los deslices de uno de sus ingenieros insatisfecho con su estatus en la casa. No han dicho lo mismo de la irregularidad descubierta en los bólidos rojos -ahora más granates, metálicos los llaman en Maranello- en la primera carrera del año con aquella historia del fondo plano dotado de ‘vida inteligente’.
Todo es relativo. Ferrari es el campeón de constructores, título que realmente persiguen los grandes ‘majors’ de la F-1, aunque a los aficionados les cueste creerlo. Tampoco es para tirarse de los pelos, dicho sea con la estadística en la mano. No han sido los más regulares, pero han tocado pelo tanto como su penalizado oponente. Siete victorias por bando.
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