
Casi todas las carreras en Mónaco son extrañas. Nada de amplias avenidas y formidables escapatorias. Muros, calzadas estrechas y líneas deslizantes sobre el asfalto Al mínimo error... Además, se prevén lluvias en el fin de semana.
VMT -13:37:06 - 21/05/2008
Mónaco siempre es Mónaco. Puede parecer una obviedad, pero en materia de carreras cualquier aficionado, experto o no, lo entiende. "Una carrera imprevisible, una lotería", asegura Fabrice Lom, el hombre de Renault en Red Bull. "Un circuito complicado, donde es muy sencillo cometer un error y donde la experiencia se convierte en factor clave", añade Bob Bell, jefe de aerodinámica de la escudería de Fernando Alonso.
Casi todas las carreras en Mónaco son extrañas. Nada de amplias avenidas y formidables escapatorias. Muros, calzadas estrechas y líneas deslizantes sobre el asfalto Al mínimo error... Además, se prevén lluvias en el fin de semana. Un elemento que rompe los pronósticos, más aún sin ayudas electrónicas en los coches, y que favorece el talento en la conducción del ovetense
El Principado es un territorio de nombres propios -Grace Kelly, Alberto, Estefanía y Carolina-, pero también un circuito histórico en que sus dificultades siempre aportan imponderables. Las gentes de la Fórmula-1 se divierten en Mónaco. No así los pilotos, hartos de poner el dedo en la llaga de la falta de seguridad, del estrecho pavimento o de los raíles que destrozan los monoplazas.
Cae, además, mal la lluvia en este santuario, aparente remanso de sol, yates y bikinis. A Renault, no obstante, le hace gracia Mónaco. No sólo por la posibilidad de ver el asfalto mojado, sino porque en estas calles se produjeron los últimos buenos recuerdos para la escudería que encabeza Flavio Briatore -el italiano ha sido portada esta semana de un tabloide inglés por una fiesta celebrada en su yate-.
Entre estos muros blancos, Renault, como equipo independiente, obtuvo su primera victoria. La firmó el italiano Jarno Trulli en 2004. Fernando Alonso, que sabe que los grandes pilotos deben ganar alguna vez en las calles del "glamour" y los casinos, lo hizo dos años más tarde. Y no le supo mal porque el asturiano, ya a los mandos del McLaren, repitió doce meses después. Y eso pese a que la FIA investigó la estrategia de la escudería de Dennis por un supuesto trato desfavorable a Hamilton.
Las cosas han cambiado este año. El R28 le ha salido defectuoso al bicampeón y la prueba por las calles de Montecarlo es una más de la tormentosa temporada 2008. El ovetense llegará hoy al Principado. Y lo hace con ganas y con la esperanza de que las mejoras introducidas en el monoplaza le coloquen un paso por delante, aunque no se deja engatusar por los cantos de sirena de su patrón.
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