
Todos los pilotos de la Fórmula 1 lucirán hoy un retazo en su casco con los colores de la bandera española.
VMT -12:40:56 - 24/08/2008
Por uno de esos sortilegios inexplicables de la Fórmula 1, el peor resultado en sábado del piloto español durante 2008 aconteció en Valencia, la carrera que más había hechizado al asturiano. Duodécimo, pasajero de la sexta fila en la parrilla, un puesto por debajo de su resultado más desdichado de la temporada, el undécimo escalón de Australia en el estreno.
Todo aquello que se creía olvidado en Renault, los sudores para ingresar en la Q3, la afanosa pelea con el escalafón intermedio de la F-1, regresó ayer en el trazado urbano de Valencia. Alonso no pasó el segundo corte. Se quedó enganchado en la Q2 por sólo 17 milésimas frente al francés Sebastien Bourdais. Los Toro Rosso -motores Ferrari-, el equipo nodriza de Red Bull -motores Renault-, deslumbraron por el puerto mediterráneo: Vettel fue quinto y Bourdais terminó en décima posición.
El silencio fue sepulcral en casa de la marca del rombo cuando el piloto asturiano trazó mal en uno de los "pianos" y cedió ese escaso margen que lo expulsó de la tercera ronda. De repente apareció acalorado Flavio Briatore, maldiciendo la suerte, presa del infortunio.
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