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Atenas 2004, la explosión

Tras unos Juegos de Sydney un poco decepcionantes, donde 'sólo' ganó un bronce en los 200 metros braza, Amanda Beard se desquitó cuatro años después. Con un cuerpo espectacular y completamente desarrollado, la nadadora se consagró como una de las estrellas del campeonato.

Dos platas y un oro le bastaron para que todo el mundo centrara sus ojos en ella. Muchos medios estuvieron rápidos y se apuntaron éxitos al sacarla muy sugerente en sus portadas. La revista Playboy también le pidió que posara desnuda, algo que la nadadora declinó.

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