Tras unos Juegos de Sydney un poco decepcionantes, donde 'sólo' ganó un bronce en los 200 metros braza, Amanda Beard se desquitó cuatro años después. Con un cuerpo espectacular y completamente desarrollado, la nadadora se consagró como una de las estrellas del campeonato.
Dos platas y un oro le bastaron para que todo el mundo centrara sus ojos en ella. Muchos medios estuvieron rápidos y se apuntaron éxitos al sacarla muy sugerente en sus portadas. La revista Playboy también le pidió que posara desnuda, algo que la nadadora declinó.