El equipo estadounidense femenino de gimnasia concretó la mejor actuación en su historia en un Mundial, al conquistar nueve de 15 medallas. Además de Nastia Liukin y Chellsie Memmel, Alicia Sacramone contribuyó a lograr un resultado que tardará mucho en olvidarse. "No puedo encontrar ninguna otra palabra, simplemente fue muy espectacular", dijo el que fuera campeón olímpico Valeri Liukin, padre y entrenador de Nastia.
La gimnasta de 16 años deslumbró a la concurrencia con giros elegantes y saltos hacia atrás tan bien ejecutados que parecía que se encontraba en tierra firme. "Me siento genial. Sabía que lo podía lograr", remató.
Por Fernando Gonzalo