Al portero madridista no le asusta la cámara. Es más, sabe cómo enfrentarla. Como buen jugador moderno que se precie, Casillas no rechaza la oportunidad de posar y servir de modelo para las más variadas campañas de publicidad. Conocidas marcas deportivas, de neumáticos o de cerveza ya han llamado a su puerta para pedirle que preste su imagen para la causa publicitaria.
Además, el guardameta madridista es un modelo para la juventud. Infinidad de chavales acuden a los puntos de venta oficial demandando su ya mítica camiseta sin mangas y cada vez son más los jóvenes que aspiran a emular su carrera. Seguramente porque Iker siempre ha tenido un comportamiento ejemplar dentro y fuera de la cancha y eso se contagia. A él no le puede la responsabilidad, nunca se le ha visto con un mal gesto y está encantado con la vida que le ha tocado vivir. La vida de un futbolista de élite. Todo un crack.