Llegó para apagar un fuego y se quedó cuatro años en el banquillo del mejor Real Madrid de los últimos años. Claro que quien le tendría que fichar ahora es quien lo despidió en 2003, y eso a nivel de imagen no sería muy conveniente.
La 'mano izquierda' del salmantino consiguió empastar a "zidanes" con "pavones", haciendo un equipo consistente, aunque poco vistoso. Su palmarés es impresionante: dos Ligas, dos Champions, una Intercontinental, una Supercopa de Europa y otra de España.
Tras su accidentada salida del equipo merengue, probó suerte en tierras turcas, pero no obtuvo resultados con un pobre Besiktas. Con la directiva que hoy por hoy rige el Real Madrid, sabe que su vuelta es imposible.
Por Iván Iglesias