La pegada decidió el estreno copero del Real Madrid, que con su victoria en San Mamés (0-1) acaricia ya los cuartos de final a la espera del partido de vuelta del próximo jueves en el Bernabéu. El Athletic volvió a maldecir su falta de gol y a sufrir una vez más la calidad del Madrid en ataque. Esta vez no estaba Ronaldo, pero sí otros jugadores de clase, y cuando peor lo pasaban los blancos, resolvió una gran acción entre Guti, Robinho y Beckham. El inglés culminó un contragolpe demoledor para el equipo de Javier Clemente, y aunque el Athletic fue superior en la segunda parte y tuvo ocasiones más claras, careció de remate.