Fue el siete veces campeón del mundo de Fórmula 1 el encargado de estrenar el F2006, un monoplaza que ayer ofreció las dos versiones: óptimas sensaciones por la mañana y un pequeño problema mecánico por la tarde. El debut transcurrió a puerta cerrada, con una pila de periodistas y aficionados instalados en una colina cercana desde la que se domina el circuito de Maranello. Supervisado por el presidente de la casa, Luca di Montezemolo, Schumacher dio 33 vueltas al circuito (más de cien kilómetros) sin problemas sustanciales. Ferrari ya mueve ficha para arrebatarle el título a Renault. Se avecina una temporada movida.