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La consolidación maña


En Zaragoza, y en el Zaragoza, junto a Víctor Muñoz, David Villa encontró la estabilidad necesaria para despuntar y triunfar. El Guaje encontró un equipo joven y modesto que en su primer año levantó la Copa del Rey tras ganar en la final al Real Madrid. Aquella noche, Villa logró un tanto de penalti y sorprendió a todos con su esfuerzo sin tregua cuando su equipo estuvo con un hombre menos. Fue una buena manera de coronar su primer año en La Romareda, donde logró la nada desdeñable cifra de diecisiete tantos.

La temporada siguiente, la 2004-2005, su constancia le permitió mantener la forma y firmó los quince tantos que le pusieron en la órbita valencianista. El club presidido por Juan Soler se decidió por el ariete español por consejo de su secretario técnico, Juan Subirats, justo cuando Milan Baros estaba prácticamente hecho. Al final, doce millones de euros dieron con los huesos de el Guaje en Mestalla y nadie se acuerda del checo en la ciudad del Turia. El asturiano ya estaba en en grande. Sigue...

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