Con naturalidad, como quien sabe que forma parte de su destino el militar en un grande de nuestro fútbol, David Villa se puso la camiseta valencianista. A su llegada sólo prometió trabajo a una afición que quizá no sabía cómo las gastaba el pequeño delantero. Además, las previsiones no eran muy halagüeñas si se tenía en cuenta la nómina de delanteros del equipo ché. En principio, Mista, Di Vaio o Kluivert partían con ventaja en la lucha por hacerse con la titularidad en la delantera de Quique Sánchez Flores.
Esto hizo que sus inicios en Mestalla fueran difíciles. Fue al banco en más de una ocasión y le costó ganarse la confianza del míster. Sin embargo, a base de trabajo y, claro, también de goles, consiguió convertirse en la referencia atacante valencianista. Sigue...
La buena salud de la cantera española: