La humildad no le permite decirlo, pero David Villa se siente, hoy por hoy, el delantero centro titular de la selección española. El seleccionador y la afición también lo tienen claro aunque sea prematuro darlo por sentado. El asturiano, mientras se acerca la cita, sueña con entrar en la lista de los privilegiados, algo que no debería tener muy complicado si se atiende a su trabajo en Liga y en la fase de clasificación.
Su primer y único gol hasta la fecha con la 'Roja' supuso el empate de la Selección en Bratislava, ante Eslovaquia, en el partido de vuelta de la repesca hacia el Mundial de Alemania 2006. Antes de ese encuentro, Villa había sumado tres internacionalidades, de las cuales, la más emotiva para el delantero es la que supuso su debut en la goleada española en Almería ante San Marino. Villa sabe que puede trasladar a la Selección su racha con el Valencia y, quizá por ello, espere más impaciente que cualquier otro la llegada de la Copa del Mundo. La misma que, como todos, espera levantar el próximo nueve de julio en Berlín.
La buena salud de la cantera española: