Los Acereros de Pittsburgh superaron 21-10 a los Halcones Marinos de Seattle y se hicieron de su quinto título de Super Bowl en la historia de la franquicia, el primero desde 1980, para cumplir todos los pronósticos de favoritos. La clave del partido, disputado en el Ford Field de Detroit, y que no pasará a la historia por su calidad, estuvo en la jugada polémica del primer "touchdown" de los Acereros antes que terminase la primera parte. A partir de ahí, el partido sólo pudo decantarse en una dirección.