El Espanyol no pudo lograr su tercera victoria consecutiva en Montjuic (2-4) porque se topó con un Osasuna en estado de gracia que supo sobreponerse al gol inicial de Tamudo y sólo necesitó quince minutos y tres latigazos de sus jugadores más determinantes para dar la vuelta al marcador y conquistar su decimosexto triunfo esta temporada, un hecho histórico para el conjunto rojillo, que no pierde la comba de la Champions.