El Real Valladolid doblegó al Atlético de Madrid (2-1) en un partido marcado por la enérgica salida de los locales y la falta de recursos de los madrileños que no supieron aprovechar la inferioridad numérica del rival durante más de setenta minutos.
Un fallo de Gregory Coupet permitió a Vivar Dorado marcar a los dos minutos tras un centro sin veneno alguno de Alvaro Rubio. La salida del guardameta francés fue un regalo y el Valladolid, que entró al partido mucho más intenso lo agradeció.
Tampoco hubo noticias de los rojiblancos en ataque en la primera fase de partido. Sin Agüero ni Forlán, el Atlético suele encogerse en ataque como una camiseta de algodón al pasar por la lavadora, aunque hay que reconocer que esta temporada hay un suplemento de garantías, el francés Sinama Pongolle. Eso que gana Aguirre a la hora de plantear las rotaciones.
En la segunda parte, en el Valladolid apareció el miedo y aunque se aplicó en la tarea de defender ya nada fue igual. El partido era un ir y venir. La salida del argentino "Pichi" Escudero complicó a Coupet, sobre todo en una notable acción individual (min. 62), pero el Atlético también amenazaba.
Con el Real Valladolid cansado, los madrileños tuvieron ocasiones y pudo pasar cualquier cosa, pero no pasó nada. Todo permaneció como estaba (2-1) y el partido no dejó buenas sensaciones para el Atlético.