El estadio a rebosar. No cabe ni un alfiler. Todos esperan el touchdown de la victoria. El estadio vibra cuando se pide un tiempo muerto para diseñar la estrategia victoriosa. En ese momento, aparecen ellas y el cemento se estremece. Miami tiene que ganar y ellas llaman a la suerte.
Porque el deporte no es nada sin aficionados...: