Los pieles rojas de la capital de EEUU tienen suerte de tenerlas al lado. Cual si fueran ángeles de la guarda, ellas invocan a los dioses indios pidiendo protección y suerte a los guerreros que se baten en el campo. Y cuando llega la victoria, agitan sus pompones en señal de gratitud. Puro arte. Puro espectáculo.
Porque el deporte no es nada sin aficionados...: