El Real Madrid regresó a la escena europea por la puerta grande después de diez años de sequía y conquistando el único título disputado que se le resistía, doblegando en la final de la Copa Uleb a un correoso Lietuvos Rytas (75-87) que sembró las dudas en la primera parte, pero que acabó sucumbiendo al poderío de los de Joan Plaza.
Sabedores de su superioridad, los blancos sólo tuvieron que esperar a que sus tiradores se entonaran para conquistar un trofeo que se les escapó en 2004 en el mismo escenario y abriendo otra vez de nuevo sus vitrinas tras el título sumado en 2007.