Rijkaard aguantó el enfado de la afición con valentía. Esperó en el campo a que todos sus hombres abandonaran el césped. «Es cuando tengo que estar con mis jugadores. Se encuentran decepcionados. Esto nos duele a todos».
Reconoció que «el empate es un golpe duro», pero se agarró a la máxima de Puyol: «Como dice el capitán, no podemos perder el orgullo. No nos hemos dejado media Liga por el 1-1, tenemos posibilidades de ser campeones».