La caballería brasileña acudió al rescate de Ramón Calderón. Llegó el presidente del Real Madrid a ocupar el sillón en el palco aún con el miedo en el cuerpo por el empate cedido en la Asamblea.
En ella sacó adelante las cuestiones de rutina, presupuesto, cuentas y demás. Así que 1-0 para él. Pero fracasó en el punto auténticamente polémico. Nada de modificar los Estatutos para suprimir el voto por correo. Así que 1-1 para los socios...