Tras ganarlo todo a nivel de clubes y de selección (Ligas, Copa de Europa, el Mundial de Francia y la Eurocopa de Bélgica y Holanda, el Balón de Oro y el FIFA World Player), el maestro de los controles imposibles a punto estuvo de cerrar su carrera con otro título mundial, pero los penaltis y la férrea defensa italiana se lo impidieron.
Sin embargo, Zizou firmó un adiós para olvidar. Su cabezazo a Materazzi fue una triste manera de despedirse de un deporte al que dejará grandes recuerdos como su volea en la final de la Champions con el Real Madrid, sus inconfundibles ruletas o sus elegantes controles. Con su retirada, muchos le incluyeron en el selecto grupo de los cuatro mejores jugadores de todos los tiempos (Maradona, Pelé, Cruyff y Di Stefano).
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