André El Gigante inauguró una tendencia novedosa en el Pressing Catch: la de los luchadores enormes. Su corpulencia desmesurada caló en el público que si bien prefería a luchadores menudos y ágiles sí supo reconocerle a André la espectacularidad de sus movimientos.
André El Gigante disfrutó de las mieles del éxito sobre el cuadrilátero e incluso se dio el lujo de dar el salto al celuloide -La princesa prometida, mediante-. Lamentablemente sus problemas de salud le impidieron continuar peleando al máximo nivel y, definitivamente, le provocaron la muerte. El Pressing Catch perdió entonces a uno de sus clásicos.
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