Hay toda una generación echando de menos las patadas voladoras, el piquete de ojos, la sillita eléctrica y tantas y tantas cabriolas del Pressing Catch, la lucha libre norteamericana. Los inicios de la televisión privada nos enseñaron que otro teatro es posible y que no hacía falta ser un actor de éxito para prosperar en la profesión de luchador.
Y es que el Pressing Catch consiguió algo al alcance de muy pocos: que medio país sintonizara fin de semana tras fin de semana la incipiente televisión privada para ver en acción a unos personajes que, pese al paso de los años, no han caducado. Este es un homenaje a todos ellos. Recuérdalos.
LO MÁS DIVERTIDO DEL DEPORTE: