El de Seve es un caso extraordinario ya que, a pesar de su edad, el mejor golfista español de todos los tiempos se ha atrevido a tatuarse y ha decorado su brazo 'bueno' con su propio perfil.
Un gesto poco habitual en los deportistas maduros que a Ballesteros parece venirle incluso bien, ya que, de paso, enseñando el tatuaje promociona una línea de ropa con su imagen.
Porque el deporte tiene un lado freak...: