Autor de jugadas de ensueño, de esas que sólo salen en las películas, Allen Iverson siempre ha sido un apasionado de los tatuajes. El jugador de los Sixers los luce de todos los tipos, siendo sus brazos el lugar predilecto.
Mensajes de apoyo, de supervivencia, callejeros al fin y al cabo, irrumpen en cada mate señalando a los rivales quién es el que manda en la pista. Mal, desde luego, no le está yendo.
Porque el deporte tiene un lado freak...: