La gran final no pudo empezar mejor para el Espanyol. Una falta botada con maestría por De la Peña se estrelló en la cruceta, y el rebote lo aprovechó Raúl Tamudo para adelantar a los suyos. Sólo había pasado un minuto y medio, y el equipo catalán se ponía por delante.
Se da la casualidad de que Tamudo también marcó y fue el héroe en la final de Copa del año 2000. En ese partido, el delantero robó la cartera a Toni, portero del Atlético de Madrid, y anotó uno de los goles más curiosos de la historia de la competición.