La propia Amaya habla de sí misma como una persona muy alegre, muy amiga de sus amigos, que lo da todo por ellos, muy nerviosa y bastante cabezota. Le encanta estar con gente, su tiempo libre lo pasa por supuesto con sus amigos, en el cine, en el ordenador, escuchando música, leyendo algún libro que otro, y por supuesto al teléfono.
Los que la conocen están de acuerdo en esta descripción, sobre todo sus compañeras en la Selección y en los equipos donde ha jugado, y en los que ha dejado una huella imborrable.