La selección española de baloncesto recibió el merecido y volcado homenaje de la afición tras proclamarse campeona del mundo en Japón, en una fiesta que comenzó en las calles de Madrid y tuvo su punto culminante en la Plaza de Castilla de la capital.
Lo único que eclipsó en parte los festejos fue el incendio declarado en el rascacielos Torre Espacio, muy cerca del lugar de los festejos, y que acaparó las miradas de todos durante un rato. La posibilidad de que se repitiera un suceso como el del Windsor pasó por la mente de los presentes.