Los jugadores y el técnico, cansados, sonrientes, con las camisetas de los 'Golden Boys' ('Los chicos de oro'), algunos con las cintas que lucieron tras vencer a Grecia y con la medalla de oro colgada al cuello. Rudy Fernández incluso seguía con la red de una de las canastas del Super Arena de Saitama.
Todos ellos descendieron entre la alegría de los muchos presentes, que no cesaron de corear el nombre del seleccionador, Pepu Hernández, para subirse a su nuevo vehículo, el que les trasladaría al verdadero centro neurálgico de la celebración con la afición.