El Mundial estuvo en su mente desde su principio. Se le notaba concentrado, convencido de sus capacidades, pletórico. Seguramente, el hecho de haber confirmado su pase a los Toronto Raptors de la NBA días antes de concentrarse con España redundó en la confianza de un Jorge Garbajosa que atravesaba y que atraviesa su mejor momento.
En tierras niponas, Garbajosa escoltó a las estrellas del equipo. Gasol, Calderón o Navarro se beneficiaron de la rotundidad de su juego y entre todos consiguieron que la selección reverdeciera los viejos laureles. Aviso para navegantes, lo que se propone... lo consigue.